Envejecimiento no es sinónimo de deterioro, pero hay que comenzar a construir un buen envejecimiento desde la juventud. Se calcula que los 25 años son la mejor edad para iniciar un plan de prevención, lo implica visitar al médico al menos una vez al año, aunque la persona se sienta bien. De esta manera se podrá corregir a tiempo cualquier trastorno.
Los genes son determinantes para la longevidad, más no se erigen como el único factor que permite vivir más. Las recomendaciones de la terapia antiedad son: 30 a 45 minutos de ejercicio por día, buena nutrición (comer 5 raciones de fruta y vegetales por día, y pescado 4 veces por semana), beber mucho líquido y una copita de vino tinto diariamente. Es pertinente reducir la ingestión de alimentos con alto contenido calórico.
Un antídoto contra el peso de los años es el buen humor. Obviar cualquier asunto que produzca estrés (las tensiones envejecen), y mantener el optimismo por sobre todas las cosas.
Habitualmente en los adultos mayores descienden hormonas como la del crecimiento, la testosterona (hombres) y los estrógenos (mujeres). Sin embargo, la idea no es administrarse estos compuestos a lo loco, sino satisfacer las necesidades del organismo.
La famosa DHEA (dehidroepiandrosterona) sólo funciona si está indicada. De ser usada sin que el cuerpo la necesite, afectará su producción natural. La prescripción debe obedecer a cada caso en particular. El cerebro, al igual que un músculo, también tiene que ejercitarse. Para ello se recomiendan actividades como el ajedrez y los crucigramas.
Dr. Avilio Méndez Flores
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