La Asociación Internacional para el Estudio del Dolor (IASP) define al dolor como “una experiencia sensorial y emocional desagradable relacionada con daño real o potencial de algún tejido”, Es una impresión penosa experimentada en un órgano y transmitida al cerebro por los nervios sensitivos. Este síntoma puede tener su origen o etiología interna o externa. Pero se dice en general que el dolor es una sensación para la autopreservación del individuo.
El dolor deberá de ser estudiado partiendo de su etiología si existe, de la localización, la intensidad, el tipo, la duración, la irradiación, así como las causas que lo incrementan o disminuyen y la magnitud con la que se presenta. El dolor puede ser agudo o crónico dependiendo del tiempo de evolución
El dolor es un síntoma que ha acompañado al hombre a lo largo de su evolución, en general es una señal de alarma que avisa a quien lo padece que su salud no esta bien, que tiene que buscar ayuda. Normalmente se acompaña de otros signos y síntomas que en conjunto nos orientan a un diagnostico. Pero cuando solo esta presente el dolor decimos que es idiopático (causa desconocida).
Todas las personas que habitamos este planeta hemos sentido dolor en un momento determinado de diferente etiología e intensidad; pero son pocos los individuos que conocen con profundidad las repercusiones del dolor, este mal tan común que no distingue razas, clases sociales ni religión. El sentirlo afecta el entorno físico, socioeconómico, cultural y psicológico de la persona que lo sufre; la intensidad del dolor puede ser: ligera, moderada o severa. La tolerancia individual al dolor difiere significativamente de una persona a otra y guarda relación con el estado anímico y el entorno.
Al dolor se le reconocen varias características: Una que es útil, otra necesario y por ultimo que es protector. Lo anterior esta en relación a que nos informa cuando un tejido ha sido lesionado. Pero se torna inútil, incapacitarte e innecesario cuando no desaparece después de solucionar o eliminar la causa que lo originó. Con base a lo anterior el dolor crónico es un síntoma somático y un mecanismo de defensa frente a diversos conflictos, el cual requiere de manejo especializado ya que puede llevar al paciente a la limitación física.
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Dr. Avilio Méndez Flores
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Muchas enfermedades en el mundo se comportan de manera aparentemente cíclica, es decir, “van y vienen”. Dieron la impresión de que habían sido erradicadas, pero luego, inesperadamente, regresaron. Eso es cierto, lo asegura la ciencia moderna. Sin embargo es la misma ciencia la que da cuenta que el regreso de esas enfermedades se debe a condiciones favorables para su reaparición. Si no existieran esos “caldos de cultivo” que se suceden después que algunas autoridades sanitarias van dejando a un lado la necesaria actividad permanente de vigilancia y ataque, porque creen que tales afecciones han sido erradicadas y bajan la guardia, otra, muy distinta, sería la situación actual.
Y al bajar la guardia es por donde se cuelan las viejas afecciones que reaparecen y se constituyen, como ocurre hoy día, en una enorme amenaza. Con la autoridad que se supone avala a la Organización Mundial de la Salud, es como la guerra contra conocidas enfermedades, debe ser permanente.
Jamás deberá bajarse la guardia. Porque apenas creemos que todo ha sido combatido, echamos a un lado lo que debiera ser constante lucha, permanente guerra, incansable vigilancia. Y es allí, en ese descuido, donde se le allana el camino para el regreso a las viejas enfermedades.
Las enfermedades infecciosas experimentaron un importante retroceso durante la primera mitad del siglo XX por las mejoras sanitarias y, en los años 40, por el desarrollo de antibióticos y vacunas. Avances posteriores contribuyeron a consolidar la idea de que la guerra contra las enfermedades infecciosas estaba casi ganada. Como consecuencia, fondos y esfuerzos se dedicaron a otros problemas.
La viruela quedó oficialmente erradicada en 1979 (el último caso se detectó en 1977). Otras seis enfermedades estaban a punto de desaparecer del planeta. La OMS calculó que la poliomielitis pasó a la historia a partir del año 2000.
La lepra es otra de las enfermedades pautada para que desapareciera con el fin del siglo XX. Los casos de lepra notificados llegaron a estar por debajo del millón de personas en 1996. una cantidad significativamente inferior a la que se registraba en 1985 (12 millones) y en 1991 (5.500.000. Sin embargo, la OMS calcula que en la actualidad hay más de dos millones enfermos de lepra en el mundo,). Todas las previsiones indican que la oncocercosis, la enfermedad de Chagas y el tétanos neonatal deberían ser erradicados en un futuro próximo siempre y cuando se mantenga el cerco epidemiológico.
Pero, algunos hechos corroboran que, aunque se han ganado algunas batallas, la guerra contra las enfermedades infecciosas sigue pendiente. Es decir, no hay que descuidarse. 17 de los 52 millones de personas que mueren anualmente en el mundo fallecen a causa de enfermedades infecciosas, la mayoría en África y el Sureste asiático.
Estas enfermedades son, hoy por hoy, la mayor causa de muertes prematuras en el mundo. Nueve de los 11 millones de muertes de niños menores de cinco años en los países en vías de desarrollo se atribuyen a estas enfermedades.
Un 25 por ciento de ellas se podría prevenir con vacunas.
En adultos de entre 15 y 59 años, las infecciones causan un 20 por ciento de las muertes. Las enfermedades infecciosas están relacionadas, además, con ciertos tipos de cáncer, como son los de hígado y estómago. La OMS considera que la prevención de estas enfermedades infecciosas evitaría en torno a 1.500.000 casos de cáncer anuales. Las enfermedades infecciosas, incluida la tuberculosis y el Sida, le cuestan actualmente al mundo unos 300.000 millones de dólares al año.
La extensión de las enfermedades infecciosas está también asociada a la crisis de los servicios de sanidad públicos, el hacinamiento propio de las grandes ciudades, en las que la falta de agua y saneamiento adecuados se unen a la elevada densidad de población, y la creciente movilidad geográfica de las personas (más de 50 millones de personas usan transportes aéreos cada año).
En Venezuela, la situación es mucho más grave, porque en el país se desconoce el avance de estas enfermedades en la población, toda vez que las cifras no se corresponden con la realidad. El Gobierno –según opiniones versadas de Colegios Médicos del país– esconde la gravedad de esos avances y, en el peor de los casos las “maquilla” para hacer creer que no constituyen motivo de alta preocupación. No existen datos estadísticos reales sobre estos casos, y siempre se desconfía de lo que indica el gobierno.
Ciertas enfermedades infecciosas que se consideraban controladas y que habían dejado de representar un peligro para la salud pública venezolana y del mundo han vuelto a cobrar, en los últimos años, un auge insospechado. Son las llamadas enfermedades reemergentes, entre las que figura la tuberculosis cuya incidencia se ha incrementado a nivel mundial debido en parte a su asociación con la infección del Sida. También el dengue y el paludismo que se han reintroducido en países y continentes de donde habían desaparecido antes y donde los deteriorados sistemas de agua y saneamiento representan un caldo de cultivo ideal para su extensión.
Tal como ha advertido el director general de la OMS, enfermedades como el paludismo y la tuberculosis vuelven con más fuerza. La peste, la difteria, la fiebre dengue, la meningitis meningocóccica, la fiebre amarilla y el cólera reaparecen como problemas de salud pública tras muchos años de debilidad.
Junto a estas enfermedades ya citadas, en los últimos años han aparecido otras, llamadas emergentes, causadas por infecciones identificadas recientemente y anteriormente desconocidas que causan problemas de salud pública a nivel local o internacional. En los últimos 20 años se han identificado más de 30 enfermedades nuevas altamente contagiosas. En 1976, aparecieron la legionelosis y la criptosporidiasis; en 1981, el Sida; en 1989, la hepatitis C; en 1986, la encefalopatía bovina espongiforme, que afecta a las vacas y que podría estar relacionada con una nueva variedad de la enfermedad de Creutzfeld-Jakob. La fiebre hemorrágica del Ebola se detectó en Zaire en 1976. Una nueva cepa de cólera afectó a la India en 1992.
La organización mundial de la salud (OMS) considera que las infecciones ocasionadas por microorganismos multirresistentes son enfermedades emergentes, tal como ocurre en las llamadas “infecciones intrahospitalarias” y en cierto modo por la frecuente automedicación antibiótica.
La aparición de la gripe a en los últimos meses ha recordado al mundo la importancia de controlar las llamadas enfermedades emergentes, una serie de dolencias hasta hace poco restringidas a determinados países, cuyo origen suele ser animal, y relacionadas con la mayor movilidad de la población y con el cambio climático.
Existen virus con una alta capacidad de adaptación a nuevos medios, aunque a veces lo hacen con más éxito, como en el caso del sida, y otros con muy poco, con el ébola o el sars.
El cambio global ha modificado el medio ambiente y dolencias propias de determinados países se diseminan a toda velocidad, aumentando considerablemente el número de afectados.
El riesgo al contagio de microorganismos propios de enfermedades emergentes, generalmente de origen animal y propiciadas por la mayor movilidad de la población y el cambio climático, ha desatado el temor entre la clase científica y ha obligado a incrementar la investigación para lograr fármacos que venzan a estos virus y bacterias de de nuevas especies.
En la actualidad, una gran parte de los antibióticos disponibles no son aptos para el tratamiento de patógenos resistentes pertenecientes a un grupo de bacterias llamadas gramnegativas. Y la penicilina antibiótico efectivo al comienzo contra la amigdalitis estreptocócica e incluso la gonorrea ha disminuido significativamente su potencia.
Por esta razón, se impone un nuevo proyecto de investigación que profundice en el conocimiento de los procesos biológicos y de los mecanismos de crecimiento y división celular de las bacterias más resistentes a los fármacos.
No tenemos la suficiente capacidad de reacción ante la diseminación de nuevas enfermedades.
Con la aparición de la gripe aviar se pensó que el origen geográfico de la misma era Asia, pero nadie pensó que la gripe a podría diseminarse a todo el mundo desde México D.F., que tiene un aeropuerto internacional, y llegaría a nueva Zelanda y Europa antes de darse a conocer el virus.
Dr. Avilio Méndez Flores
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Hay personas que, debido a un exceso de peso que han mostrado por años, cuando inexplicablemente comienzan a perder los kilos de exceso acumulados en su cuerpo, se sienten complacidos, sin importarles qué factores pueden estar ocasionando esa reducción, ya que no están observando ningún tipo de dieta.
En muchas situaciones, la perdida de peso puede deberse a una etapa temporal de sus vidas (provocada por diferentes factores); pero en otras, puede ser provocada por una enfermedad que se halla en desarrollo y que puede llegar a afectar seriamente la salud de la persona, si la misma no se atiende debidamente y a tiempo.
Si usted es como la mayoría de las personas que se preocupan por no aumentar de peso, seguramente estará de acuerdo en que es una verdadera bendición que los días pasen sin sentir hambre, ya que de esta manera no se ve movido por la compulsión de ingerir alimentos a toda hora para satisfacer un apetito que tal parece que no puede ser controlado. Ahora bien, cuando la falta de apetito de un día se prolonga por una semana o más, y de repente usted se da cuenta de que ha comenzado a perder peso, no hay duda de que llegará a preocuparse y empezará a dudar acerca de lo que puede estar ocurriendo en su organismo. Porque esa pérdida de peso inesperada, involuntaria, en la que la persona adelgaza sin proponérselo, debe ser siempre motivo de preocupación y una inmediata visita al médico.
Todos los seres humanos atravesamos determinadas etapas en nuestras vidas en las que la aguja de la balanza baja rápidamente, porque estamos perdiendo peso, por ejemplo, durante situaciones de crisis emocionales, o cuando sufrimos alguna enfermedad, o si experimentamos demasiada tensión en el trabajo. Son situaciones que nos llevan a ingerir menos alimentos, porque el estrés que estamos experimentando nos neutraliza el apetito habitual.
Si sufrimos un fracaso sentimental (o, por el contrario, si iniciamos un nuevo romance), por lo general perdemos los deseos de comer; lo mismo ocurre si perdemos a un familiar o a un amigo querido. Son situaciones que nos sacan de nuestra rutina, y que hacen que la comida deje de ser una de nuestras prioridades.
Pero también se nos va el apetito si pescamos un resfriado y los síntomas son intensos. Sin embargo, la mayoría de las personas no entiende por qué un trauma emocional resulta devastador para el apetito ni qué podemos hacer para recuperarlo si atravesamos situaciones de este tipo.
Y en muchos casos, la pérdida de peso se prolonga, la persona se va volviendo cada vez más delgada, y su salud llega a verse afectada. Porque es importante que estemos conscientes que tanto la obesidad (debido a los excesos al comer) como la delgadez pronunciada (por falta de alimentos) son extremos de una misma condición, igualmente nociva para la salud.
En la actualidad, de acuerdo con los nuevos conceptos de la Nutrición se considera que; una persona está demasiado delgada (como para que comience a preocuparse por su salud) cuando se halla a un 10% por debajo del peso ideal; es decir, lo que debe pesar normalmente de acuerdo con su edad, estatura y su condición física.
Por ejemplo, un médico posiblemente investigue por qué una persona de 25 años, de constitución física de mediana a grande, y que mide 1,65 m. de estatura, tiene un peso que fluctúa alrededor de los 55 kilos.
También resulta motivo de preocupación para el profesional de salud el hecho de que una persona de 1,65 m. de estatura, con una constitución mediana, de repente (sin estar a dieta) baje de su peso habitual de 60 kilos a 52 kilos.
Por supuesto, esta reducción de 8 kilos en el peso habitual no quiere decir que la persona en cuestión esté demasiado delgada ni que se halle enferma pero si es un indicio de que ha habido un cambio en el equilibrio de energía del organismo y que, por lo tanto, es necesario investigar las causas que lo han provocado. Es evidente que si una persona adelgaza de repente, ello se debe, por lo general, a que sus hábitos alimenticios han variado en alguna forma, y que no está comiendo como lo hacía antes debido a factores emocionales, o por alguna enfermedad; es decir, no está alimentándose lo suficiente para la energía que consume. Porque es preciso estar conscientes de que aunque muchas veces hallamos escuchado la manida frase de que “hay personas que por mucho que coman no engordan”, la realidad es que todos los alimentos que ingerimos nos engordan, y los excesos inmediatamente se evidencian en nuestro cuerpo en forma de kilos, por muy acelerado que sea nuestro metabolismo y por mucha actividad física que realicemos.
Dr. Avilio Méndez Flores
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Es una enfermedad infecciosa bacteriana, que generalmente es de mediana gravedad, pero en algunos casos puede complicarse, causando la muerte.
El mal tiene un período de incubación de 10 días, con límites de 4 a 18 días.
En su comienzo, el afectado tiene fiebre alta acompañada de escalofríos y dolor intenso de cabeza y músculos.
Luego pueden producirse malestares estomacales, mareos, vómitos e inflamación ocular.
En los casos más graves, se presentan complicaciones hepáticas, renales, meníngeas y pulmonares.
La muerte sobreviene debido a hemorragias masivas en los pulmones.
Se trasmite por contacto con tierra húmeda, agua o vegetación contaminadas con orina de roedores.
También puede ser trasmitida por otros animales infectados, como perros y bovinos.
La inhalación de gotitas de líquidos contaminados puede ser fuente de contagio.
La prevención se hace manteniendo la higiene básica de las casas, especialmente de las rurales, para controlar la presencia de roedores.
Evitando nadar o vadear en aguas estancadas o que puedan estar contaminadas con orinas de ratas.
Identificando aguas y suelos que puedan estar contaminados para, de ser posible, drenarlos.
No caminar descalzo en barros, charcos o pantanos.
Dr. Avilio Méndez Flores
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La Organización Mundial de la Salud ha reconocido la depresión como una de las primeras causas de enfermedad y discapacidad en el mundo, con un riesgo del 20% al 25% de presentarse a lo largo de la vida de la mujer, prácticamente el doble que el riesgo de presentarse en el hombre, que oscila entre el 7% y el 12%.
La diferencia radica en que a lo largo de la vida, la mujer sufre varios cambios en su organismo y en su ciclo reproductivo: durante la pubertad, el embarazo, el post-parto, y la menopausia; que combinados con la influencia de factores hereditarios y factores de estrés psicológico dan lugar a una mayor vulnerabilidad para estos padecimientos.
Estudios han demostrado que los hijos de madres con depresión son más propensos a sufrir retrasos en su desarrollo psicológico y motor, y es mas frecuente que en la infancia sean niños con comportamiento evasivo e inseguro.
En líneas generales la depresión posparto es sentirse la madre culpable de no poder desempeñar bien su papel.
Es una depresión de moderada a intensa después de que ha parido y se puede presentar poco después del parto o hasta un año más tarde. La mayor parte del tiempo ocurre en algún momento dentro de las primeras 4 semanas después del parto.
Se considera que entre el 20 y el 40 por ciento de las mujeres experimentan una reacción emocional fuerte pero transitoria después del parto. Sin embargo, en algunos casos los cambios que sufre la madre son más profundos, lo que lleva incluso a adoptar una actitud de rechazo frente a su hijo al no sentirse capaz de hacerse cargo de él.
El parto es un acontecimiento demasiado grande e importante en la vida de cualquier mujer. Una serie de cambios emocionales y físicos ocurren dentro de ella frente a la llegada de su nuevo hijo. La natural alegría de ser mamá se combina con sentimientos de inseguridad como temores, angustia, baja autoestima, ansiedad, tristeza, etcétera.
El problema se produce cuando estos cambios y sentimientos son más profundos y no se superan a los pocos días. Por eso la clave es estar atentos para poder pedir ayuda a tiempo.
Generalmente lo que se espera de una mujer que acaba de parir es que se sienta feliz y contenta. Pero, en muchos casos, después de unos pocos días del nacimiento, puede aparecer en ella una extraña melancolía, una tristeza, una sensación de insatisfacción y de vulnerabilidad que le puede asustar y alarmar. Esto es lo que los ingleses denominan “baby blues” o “maternity blues” (“blues” significa tristeza), que afecta a un gran número de mamás recientes. Según algunas investigaciones, esta tristeza es común después del primer mes o mes y medio del nacimiento del bebé, mientras que, después del primer año, sufre depresión sólo una mujer de cada diez. Pero la depresión posparto es un estado de ánimo común y fisiológico, tomando en cuenta que: desde el embarazo, y después del parto, junto a sentimiento de alegría y felicidad, podrían darse momentos de malestar e infelicidad. Todo esto es normal.
A pesar de que no se habla demasiado sobre el tema, la depresión posparto está comenzando a ser nombrada cada vez con mayor asiduidad. Con la creciente atención que está ganando, el tema está siendo cada vez más conocido; cada vez son más las mujeres capaces de encontrar rápidamente ayuda para tratar su depresión. Afectando, como hemos dicho, a una de cada 10 mujeres, la depresión posparto puede ser tratada con medicamentos y con asesoramiento médico. Si no se la tratara a tiempo, podría seguir empeorando y podría llegar a durar más de un año. A pesar de que la misma es un tipo particular de depresión, la depresión posparto no es la misma cosa que la depresión que puede afectar tanto a hombres como a mujeres en igual medida.
A diferencia de la etapa melancólica, la cual surge dentro de los primeros días posteriores al nacimiento del bebé; la depresión posparto puede surgir en cualquier momento durante el transcurso del primer año después de haber parido. Las mujeres que recientemente hayan sufrido un aborto espontáneo o que hayan destetado a su bebé hace pocos días también podrían verse afectadas por depresión posparto. Leer el artículo completo>>
Dr. Avilio Méndez Flores
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Nombres alternativos:
Aftas.
Ulceras aftosas de boca.
Estomatitis aftosa recurrente
Definición:
Las úlceras son heridas abiertas y benignas de la boca de color blanco o amarillo en el centro y un área de color rojo vivo alrededor, son molestas y muy dolorosas. Se estima que son más frecuentes en las mujeres que en los hombres y se pueden presentar a cualquier edad, pero suelen hacer su primera aparición entre los 10 y los 40 años de edad.
Sus localizaciones más frecuentes son la mucosa oral y labial, los bordes de la lengua, los surcos bucales y linguales y el paladar blando.
Suelen tener una forma redondeada u oval, con una base amarillenta rodeada de un halo rojizo. Su diámetro varía entre 3-8 mm y puede ser una lesión única o pueden formar grupos de hasta 20 o más.
Primero producen ardor o picor intenso, antes de que aparezca la lesión (de 1-3 días). Son muy dolorosas, a pesar de su pequeño tamaño. Estas lesiones curan espontáneamente en 10-14 días, sin dejar cicatriz.
No suelen acompañarse de fiebre a no ser que se sobreinfecten.
Causas:
Hay muchos factores que las pueden causar como las infecciones bacterianas, virales o de hongos. O también problemas con la dentadura: un alambre de ortodoncia suelto, una dentadura que no ajusta bien, o el borde afilado de un diente o una obturación.
La causa de la mayoría de las aftas dolorosas es desconocida, aunque puede haber una predisposición familiar.
En muchas ocasiones se achacan a nerviosismo o estrés, falta de vitaminas, de hierro, y en otras a alergias alimentarias.
En ocasiones las aftas son secundarias a lesiones de raspado o roce de la dentadura tras procedimientos dentales o de una limpieza dental agresiva, o como traumatismos accidentales de la dentadura en la mucosa bucal.
Mientras no se demuestre lo contrario, la causa es atribuida a la presencia del virus herpes 1 o herpes 2, el cual puede permanecer en la zona de la boca sin manifestarse durante varias semanas hasta que se exterioriza en forma de inflamación.
Una vez la persona ha sido infectada por el herpes primario, el virus se queda en el cuerpo y causa ataques esporádicos. En algunas personas, el virus se mantiene inactivo. Las lesiones recurrentes de herpes lucen como múltiples ampollitas llenas de líquido que comúnmente aparecen alrededor del borde de los labios. El ataque puede ser después de una fiebre, quemadura de sol, abrasiones en la piel o disgustos emocionales.
Es una enfermedad contagiosa por lo que se debe tener en cuenta:
- No compartir elementos de higiene como toallas y cepillos de dientes
- Usar diferentes utensilios al comer
- No beber del mismo vaso
- No tener contactos salivales con personas infectadas
Hay ciertos factores que pueden favorecer la aparición de estas ampollas como la exposición al sol durante largos períodos de tiempo sin protector solar y el estrés, por lo que se deben tomar precauciones.
Muchas veces las causas de aparición de las aftas bucales son por razones naturales, dependiendo del sistema inmunológico de cada persona, es por eso que hay personas inmunes a ellas y otras susceptibles a sus reiteradas apariciones frente a los gérmenes comunes de la flora bucal.. Puede haber también predisposición genética.
El cansancio, el estrés, la exposición al sol durante largos períodos de tiempo sin protector solar o las alergias pueden aumentar las probabilidades de desarrollar las aftas bucales. Un corte causado al morderse la mejilla o la lengua, o reacciones a los alimentos o a las bebidas calientes pueden contribuir al desarrollo de las aftas bucales. Los problemas intestinales, como la colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn, también parecen hacer más susceptibles a algunas personas.
Síntomas:
Las úlceras de la boca pueden ser síntomas de una enfermedad o trastorno médico. El dentista debe examinar cualquier úlcera de la boca que dure una semana o más. Entre las úlceras más comunes de la boca se encuentran las siguientes:
Las aftas bucales son pequeñas úlceras con la base blanca o gris y el borde rojo. A diferencia de las úlceras del herpes labial, las aftas bucales aparecen dentro de la boca. Y, no son contagiosas. Puede que haya sólo un afta bucal o varias y repiten a menudo.
Las aftas suelen aparecer en la mucosa de la boca, en los carrillos, en los labios, en la lengua, o en el paladar blando y la base de las encías. Suelen comenzar con una sensación de hormigueo o ardor, seguida de una mancha o protuberancia roja que se ulcera y duele.
El dolor suele ir disminuyendo por sí mismo en 1 semana y se cura en 2 ó 3 semanas.
Si aparecen muchas aftas a la vez puede dar sensación de fiebre o malestar general.
Las aftas son recurrentes y se suelen repetir brotes durante muchos años.
Algunos síntomas que pueden aparecer previos a las aftas bucales son: dolor de garganta, fiebre, ulceras en la boca, dolor de cabeza y glándulas inflamadas en el cuello.
Estas úlceras aparecen en la boca generando molestias al momento de masticar por las lesiones generadas en la lengua y el paladar, así como también al tragar y en casos más extremos molestias para hablar.
Las aftas bucales son muy frecuentes en los niños, estimándose que un 40% de ellos las han padecido.
Por razones nerviosas es también muy común que se manifiesten durante el embarazo, siendo en estos casos muy importante que los remedios que se consuman para curar las aftas estén controlados por un médico.
Un detalle importante a tener en cuenta es que cuando la zona infectada comienza a tomar un color blanco quiere decir que se está cicatrizando, por lo que el virus se encuentra controlado y las aftas bucales están por desaparecer
Tratamiento:
Como la causa es desconocida no hay medidas preventivas. Si hay una falta vitamínica se recomienda hacer una dieta equilibrada.
El problema de las aftas es un buen diagnóstico ya que otras enfermedades pueden dar lesiones similares y hay que descartarlas, entre ellas está:
El herpes simple, el pénfigo, el liquen plano, el liquen bulloso. el penfigoide, el carcinoma de células escamosas, la leucoplasia.
A veces es necesario realizar una biopsia de la lesión mucosa para diferenciar un afta dolorosa de otras causas de úlceras bucales.
No suele ser necesario un tratamiento ya que en la mayoría de los casos las aftas desaparecen solas.
Cuando son muy molestas se utilizan colutorios con medicamentos de efecto anestésico y antiinflamatorio.
También suele mejorar el dolor con la aplicación local de algún protector de la mucosa gástrica.
En la dieta se deben evitar alimentos picantes, ácidos ó muy calientes.
Se debe mantener una higiene bucal más exhaustiva.
Los tratamientos para eliminar las aftas bucales dependen del tipo de afección y del tamaño de las aftas, donde en general son pequeñas y no demasiado profundas, no superan los 14 mm, suelen desaparecer a los 10 o 15 días de modo natural o con ayuda de algún tratamiento simple, las cuales no dejan ningún tipo de marca ni cicatriz. Por lo que cualquier remedio casero puede ser útil: aplicar azúcar de leche o aloe vera con un hisopo, enjuague bucal con agua, sal y una cucharadita de bicarbonato de sodio, tomar infusión de salvia con miel, etc.
Por lo general se curan solas como en una o dos semanas, pero puede ocurrir un brote más tarde.
Tratamientos específicos:
Herpes labial. Normalmente, las úlceras del herpes labial se curan solas en una semana. Los anestésicos locales sin receta pueden proveer algún alivio. Los medicamentos antivirales de receta pueden reducir estas clases de infecciones virales.
Leucoplasia. Son como una mancha gruesa blanquecina que se forma en el interior de las mejillas, las encías o la lengua. Estas manchas son causadas por el crecimiento celular excesivo y son comunes en los que usan tabaco. Pueden ser resultado de una dentadura mal ajustada o la mala costumbre de morderse el interior de las mejillas. El peligro es que la leucoplasia puede progresar hasta cáncer. Su dentista le puede recomendar una biopsia si la mancha parece amenazante.
El dentista examina la lesión y chequea el resultado de la biopsia para ayudar a determinar cómo manejar la enfermedad. El tratamiento comienza removiendo los factores que contribuyen a la lesión: dejar el tabaco o reemplazar las dentaduras o los puentes mal ajustados.
Candidiasis. Esta infección micótica (llamada también moniliasis) ocurre cuando el hongo Candida albicans se reproduce en grandes cantidades. Es común entre las personas que usan dentaduras postizas y ocurre más frecuentemente en los muy jóvenes, los ancianos, las personas debilitadas por enfermedades, o los que tienen problemas con su sistema inmunológico. Las personas que tienen el síndrome de la boca seca son muy susceptibles a la candidiasis. La Candida puede crecer luego de un tratamiento con antibióticos, el cual puede disminuir las bacterias normales en la boca.
Para controlarla se enfoca la prevención o el control de las condiciones que causaron el brote. Es esencial la buena higiene oral. Limpiar las dentaduras para remover Candida y quitarlas al acostarse a dormir. Los sustitutos de la saliva y los medicamentes recetados pueden ayudar cuando la causa fundamental es incurable o inevitable.
En resumen, normalmente no requieren ningún tratamiento. El único posible consiste en aliviar el dolor y reducir la inflamación. Es recomendable evitar las comidas muy condimentadas y los alimentos de fuerte sabor ácido, como los cítricos, hasta que las úlceras se hayan curado.
- Anestésicos locales: para reducir la sensibilidad al dolor. Suele utilizarse la lidocaína al 2%, en enjuagues orales cada 3 horas o antes de las comidas.
- Antiinflamatorios tópicos: para reducir el componente inflamatorio. Se suelen emplear los corticosteroides, como la hidrocortisona y análogos de la carbenoxolona.
Se utilizan en forma de tabletas de disolución oral, geles, soluciones para hacer enjuagues. Suelen contener además un antiinfecciosos y antiséptico local que actúa contra las bacterias presentes en la cavidad bucal, previniendo las sobreinfecciones.
Pronóstico:
La mayor parte de las aftas bucales son de carácter limitado. Si estas lesiones no curan en el término de dos semanas (7 a 10 días en el caso de un fumador), se repiten con demasiada frecuencia o no tienen un origen traumático, deberá acudir a su médico para que estudie si existe una enfermedad subyacente. El diagnóstico se hará mediante un análisis de sangre y en caso de ser necesario le realizará una biopsia de la lesión.
Dr. Avilio Mendez Flores
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Sinónimo: Bromhidrosis.
Hay dos clases diferentes de secreción de las glándulas sudoríparas: Las Glándulas Ecrinas que se encuentran en todo el cuerpo, predominando en frente, palmas de las manos y plantas de los pies. Produce secreción con características fluida. Y las Glándulas Apocrinas que se desarrollan en la pubertad y están localizadas en axilas y zonas púbicas. El sudor de las glándulas apocrinas es menos fluido que el de las glándulas ecrinas. Si bien este sudor es inodoro, cuando se mezcla con las bacterias en la superficie de la piel puede causar un fuerte olor corporal. Esto es debido a la descomposición del sudor por medio de bacterias, las cuales lo degradan.
Además de la secreción excesiva, un indeseable e intenso olor puede estar presente y convertirse en una carga muy fuerte para las personas afectadas, lo cual hace que empeore la situación.
Dentro del contexto de hiperhidrosis, esta forma de enfermedad representa un subgrupo, que con respecto a la misma es de mayor padecimiento. El término Bromhidrosis significa transpiración olorosa (de bromos: hedor e hidros: líquido).
La bromhidrosis apocrina nunca ocurre antes de la pubertad porque las glándulas responsables no son activas. También es menos probable en las personas ancianas. El sudor apocrino es estéril e inodoro cuando aparece por primera vez en la superficie de la piel. Sin embargo, antes de una hora la bacteria degrada el color hasta el punto en que el clásico olor acre es detectable. Los ácidos grasos y el amoniaco son los principales productos odoríferos de esta descomposición bacteriana. Por lo tanto puede detectarse una gama de olores: olor a humedad, rancio, fecal, agrio y dulce, reflejando por supuesto las diferencias en la composición química de la transpiración axilar de cada persona. El pelo y la ropa también proporcionan lugares de retención del sudor oloroso lo cual contribuye mucho al problema de producción de olor.
Las glándulas apocrinas no tienen una importancia fisiológica conocida en la vida moderna, ya que su papel de “glándulas productoras de aromas” se perdió hace mucho tiempo en nuestro pasado evolutivo, desgraciadamente hay varios trastornos dermatológicos característicos en las que estas glándulas están implicadas. El control del olor penetrante del sudor apocrino es considerado como un problema importante por la mayor parte de la sociedad moderna. Tan sólo los norteamericanos gastan más de 800 millones de dólares anuales en la compra de desodorantes y antitranspirantes axilares.
La cera de los oídos y el sudor producidos por la glándula apocrina son los únicos productos naturales del cuerpo que cuando son descompuestos por bacteria producen el olor apocrino clásico. Nada puede ser sustituido por el sudor apocrino y producir el mismo olor: ni sebo, pelo, sudor ordinario (ecrino), escamas de keratina ni ninguna combinación de éstos. En realidad, este olor puede ser tan penetrante y prominente que a pesar de que su origen esté en la axila solamente se le ha dado la designación común de “olor corporal”.
La bromhidrosis ocurre en todas las razas aunque hay variaciones en su frecuencia. Las glándulas apocrinas de personas de ascendencia africana son las mayores y las más activas. Los asiáticos tienen las glándulas más pequeñas y menos activas. Más allá de esto, las variaciones en la frecuencia de la bromhidrosis no se han explicado. Hay diferencias individuales en la composición del sudor apocrino pero todavía no se han realizado estudios para determinar los factores causales. Los hábitos de higiene (o la falta de los mismos) probablemente explique por qué el problema es más frecuente en los hombres.
Sin embargo, nada tiene que ver la edad, el sexo, la raza o la higiene que la persona tenga, ya que no es algo constitucional, sino que se debe a la acción de la flora bacteriana de la piel, que en los afectados de Bromhidrosis es mucho mayor de lo normal.
Es bastante común y puede comenzar en el inicio de la pubertad, cuando los niños de ocho años en adelante comienzan a tener olor axilar, aunque puede darse también en cualquier momento de la vida. También influye la alimentación, ya que en personas orientales o que ingieren comida con gran cantidad de condimentos se puede alterar el sudor.
Para controlar el olor es necesario mantener minuciosamente limpia la zona afectada; de este modo se eliminan los microorganismos responsables del olor. El baño diario con un jabón líquido que contenga clorhexidina u otro antiséptico y la aplicación de un preparado de clorhidróxido de aluminio (presente en la mayoría de los desodorantes comerciales) son eficaces contra el olor; puede ser útil el afeitado del pelo de las axilas. Algunas personas pueden necesitar cremas antibacterianas o lociones con antibióticos (como clindamicina o eritromicina) para eliminar el olor.
Dr. Avilio Méndez Flores
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Cuando el volumen corpuscular medio está elevado (> 100) se observan hematíes de gran tamaño en sangre periférica denominado macrocitos y la causa más común de anemia macrocítica es la anemia megaloblástica, en la que existe una síntesis anormal de ADN de los precursores eritroides y mieloides, lo que da lugar a hematopoyesis ineficaz (anemia, leucocitopenia y trombocitopenia) y cuyas causas más frecuentes son el déficit de vitamina B12, de ácido fólico y del factor intrínseco (FI). Las manifestaciones clínicas y hematológicas son similares en cualquier caso. La causa más frecuente de anemia megaloblástica en nuestro medio es consecuencia de un déficit de absorción de la vitamina B12 debido a su vez a la disminución de factor intrínseco (FI) por atrofia de la mucosa gástrica o por destrucción autoinmune de las células parietales; a este tipo de anemia megaloblástica se la denomina anemia perniciosa.
Además del gran tamaño de estos glóbulos, su contenido interno no se encuentra completamente desarrollado. Esta malformación hace que la médula ósea fabrique menos células y algunas veces éstas mueren antes de los 120 días de su expectativa de vida. En vez de ser redondos o en forma de disco, los glóbulos rojos pueden ser ovalados.
Los estados megaloblásticos se deben a la síntesis defectuosa de ADN. La síntesis de ARN continúa y, como resultado, se produce un aumento de la masa y la maduración citoplasmáticas. La circulación recibe hematíes macroovalocíticos y todas las células presentan dispoyesis, caracterizada porque la maduración citoplasmática es mayor que la nuclear, produciéndose el megaloblasto en la médula. La dispoyesis incrementa la destrucción intramedular de las células (eritropoyesis ineficaz), originándose hiperbilirrubinemia indirecta e hiperuricemia. Como están afectadas todas las líneas celulares, además de la anemia, pueden aparecer leucopenia y trombocitopenia, aunque suelen tardar en desarrollarse. Otro hallazgo característico del estado megaloblástico lo constituye la reticulocitopenia debida a la producción defectuosa de hematíes. La hipersegmentación de los neutrófilos polimorfonucleares también es un hallazgo típico, cuyo mecanismo de producción se desconoce. Además del reconocimiento morfológico de los cambios megaloblásticos, puede utilizarse la prueba de supresión de desoxiuridina para demostrar la síntesis defectuosa de ADN a nivel bioquímico.
En adultos es una enfermedad de origen autoinmune. En un 90% de los casos se asocia a la presencia de anticuerpos anticélulas parietales (productoras del factor intrínseco FI). La existencia de atrofia gástrica (típicamente existe una atrofia de la mucosa gástrica que respeta el antro) origina un descenso o ausencia de producción de FI y como consecuencia una posterior alteración de la absorción de la vitamina B12. En el 50% de casos están presentes anticuerpos anti-FI, cuya presencia en otras enfermedades autoinmunes es excepcional. Es posible la existencia de una predisposición genética. Existe una anemia perniciosa juvenil que aparece en menores de 10 años en los que el FI no es activo y no se observan anticuerpos.
Con frecuencia se asocia a otras enfermedades de origen autoinmune, como tiroiditis de Hashimoto, o la tirotoxicosis (Enfermedad de Graves); el vitíligo; la diabetes mellitus; la enfermedad de Addison; el hipoparatiroidismo; la aganmaglobulinemia o el lupus eritematoso sistémico (LES).
La anemia megaloblástica más común en los niños es la deficiencia vitamínica de ácido fólico y la vitamina B12.
Las siguientes son otras causas de anemia megaloblástica:
Enfermedades del aparato digestivo
Entre éstas se encuentra la enfermedad celíaca, la enteritis infecciosa crónica y las fístulas enteroentéricas.
Malabsorción
La malabsorción congénita hereditaria del folato, problema genético en el que los bebés no pueden absorber ácido fólico en sus intestinos, puede originar una anemia megaloblástica. Esto requiere un tratamiento intensivo precoz para prevenir problemas a largo plazo como el retraso mental.
Deficiencia de ácido fólico
El ácido fólico es una vitamina B necesaria para la producción de glóbulos rojos normales. El ácido fólico está presente en alimentos como los vegetales verdes, el hígado y la levadura. También es producido sintéticamente e incorporado a muchos productos alimenticios.
Deficiencia de ácido fólico inducida por medicamentos
Determinados medicamentos, específicamente los que previenen las crisis convulsivas, como la fenitoína, la primidona y el fenobarbital, pueden alterar la absorción de ácido fólico. La deficiencia puede normalmente ser tratada con un suplemento dietario.
Otras causas son:
- Alcoholismo
- Ciertos trastornos hereditarios
- Medicamentos que afectan el ADN como los fármacos para quimioterapia
- Leucemia
- Síndrome mielodisplásico
- Mielofibrosis
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Dr. Avilio Méndez Flores
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Sinónimos: Hiperhidrosis, Diaforesis, Transpiración excesiva.
Definición
Es un trastorno por el cual una persona suda excesivamente y de manera impredecible debido a la actividad aumentada de las glándulas sudoríparas.
La sudoración es el mecanismo por el cual el cuerpo regula su propia temperatura. Pero en algunas personas el organismo puede producir mayor cantidad de sudoración de la que necesita para esta función por lo que pueden sudar incluso cuando la temperatura está fresca o cuando están en reposo. Este trastorno se conoce como hiperhidrosis; esto se debe al fallo del sistema nervioso simpático que forma parte del sistema nerviosos autónomo. Esta humedad excesiva afecta principalmente a manos, pies, axilas y cara que son las zonas con mayor cantidad de glándulas sudoríparas. Este es un trastorno que no se le suele dar mayor importancia, hasta por los propios médicos, además de ser muy mal manejada, generalmente de forma empírica.
Causa:
La sudoración ayuda al cuerpo a permanecer fresco y, en la mayoría de los casos, es perfectamente natural. Las personas sudan más en temperaturas cálidas, cuando hacen ejercicio o en respuesta a situaciones que las hacen poner nerviosas, furiosas, avergonzadas o temerosas.
Sin embargo, la sudoración excesiva puede ocurrir sin que se presenten tales desencadenantes. Las personas con hiperhidrosis parecen tener glándulas sudoríparas bastante activas. La sudoración incontrolable puede llevar a que se presente molestia significativa, tanto a nivel físico como emocional.
Cuando la sudoración excesiva afecta las manos, los pies y las axilas, se denomina hiperhidrosis primaria o focal y afecta del 2 al 3% de la población, aunque menos del 40% de los pacientes con dicha afección busca asesoría médica. En la mayoría de los casos de hiperhidrosis primaria, no se puede encontrar la causa, y es un padecimiento que parece darse en familias.
Si la sudoración ocurre como resultado de otra afección médica, se denomina hiperhidrosis secundaria. La transpiración puede darse en todo el cuerpo o puede estar localizada en un área. Las afecciones que causan hiperhidrosis secundaria abarcan:
Condiciones de ansiedad, Cáncer, Ciertos medicamentos y sustancias adictivas, Trastornos de control de la glucosa, Cardiopatías, Hipertiroidismo, Menopausia, Acromegalia, Enfermedad de Parkinson, Tuberculosis u otras infecciones
Por lo general se inicia al final de la infancia o en la pubertad y normalmente dura toda la vida. Muchos consideran que es hereditario y que ciertos alimentos pueden incidir más en el trastorno. Como hemos dicho antes, el exceso de transpiración puede ser palmar y plantar, axilar y sudoración facial (un fenómeno asociado a esta última es el rubor facial que consisten en el enrojecimiento del rostro).
Se considera que más de 170 millones de personas en todo el mundo la sufren, tanto hombres como mujeres.
Síntomas
El síntoma principal de la hiperhidrosis es la humedad frecuente sobre la piel.
La mayor afectación que padecen estas personas es en su calidad de vida, porque limita su desenvolvimiento social, no dan la mano, generalmente usan ropas holgadas, usan chaquetas aunque el ambiente sea caluroso, entre otras cosas; ya que la sudoración molesta se presenta independientemente del clima y del estado emocional. En los casos más agudos provoca que las personas eviten la manipulación de herramientas, teclados, equipos electrónicos, papeles. La incomodidad de evitar el saludo de manos obliga a muchos pacientes a buscar tratamiento.
La sudación excesiva (hiperhidrosis) puede afectar a toda la superficie de la piel, pero por lo general está limitada a las palmas de las manos, las plantas de los pies, las axilas o las ingles. La zona afectada suele ser rosada o blanco-azulada y en los casos graves la piel puede presentar fisuras, descamarse y ablandarse, especialmente en los pies. A veces la zona afectada desprende un olor fétido (bromidrosis), causado por bacterias y levaduras que descomponen el sudor y la piel mojada.
Diagnóstico:
Los signos visibles de sudoración se pueden notar durante una visita al médico y se pueden utilizar igualmente muchas pruebas para diagnosticar la sudoración excesiva.
Prueba de yodo-almidón: Se aplica una solución de yodo al área que presenta sudoración y, después de secarse, se esparce almidón sobre dicha área. La combinación de yodo y almidón hace que cualquier parte que presente exceso de sudor se torne de color azul oscuro.
Prueba del papel. Se coloca un papel especial en el área afectada para absorber el sudor y luego se pesa. Cuanto más peso tenga, mayor cantidad de sudor se habrá acumulado.
Un buen interrogatorio es útil para precisar el diagnóstico:
Localización: Si se presenta en la cara, las palmas de las manos o las axilas o en todo el cuerpo.
Patrón de tiempo: Si ocurre en la noche o comenzó súbitamente.
Desencadenantes: Se presenta en respuesta a recordatorios de algo que al paciente le perturba (como un hecho traumático)
Otros síntomas presentes: Por ejemplo, Pérdida de peso, Latidos cardíacos fuertes, Manos frías y pegajosas, Fiebre, Inapetencia
Tratamiento
El tratamiento puede abarcar:
Antitranspirantes: la sudoración excesiva se puede controlar con antitranspirantes fuertes, los cuales taponan los conductos sudoríparos. Los productos que contienen del 10 al 15% de hexahidrato de cloruro de aluminio son la primera línea de tratamiento para la sudoración en las axilas. A algunos pacientes se les puede prescribir un producto que contenga dosis más altas de cloruro de aluminio, que se aplica en las noches en las áreas afectadas. En primer lugar se seca la zona afectada, a continuación se aplica la solución y por último se recubre todo ello con una fina película plástica. Por la mañana, se retira la película y se lava la zona. Algunas personas necesitan dos aplicaciones diarias; esta pauta suele aliviar el problema durante una semana. Si la solución irrita la piel, debería interrumpirse el uso de la película plástica.
Los antitranspirantes pueden causar irritación de la piel y las grandes dosis de cloruro de aluminio pueden estropear la ropa. Nota: los desodorantes no previenen la sudoración, pero ayudan a reducir el olor corporal.
Los medicamentos anticolinérgicos, como el glucopirrolato, ayudan a prevenir la estimulación de las glándulas sudoríparas, pero, aunque son efectivos con algunos pacientes, estos medicamentos no han sido estudiados tan bien como otros tratamientos. Los efectos secundarios son, entre otros: boca reseca, mareo y problemas con la micción. Los betabloqueadores o las benzodiazepinas pueden ayudar a reducir la sudoración relacionada con el estrés.
Iontoforesis: este procedimiento aprobado por la FDA utiliza electricidad para cerrar temporalmente la glándula sudorípara y es más efectivo para la sudoración de las manos y de los pies. Las manos y los pies se meten en agua y luego se pasa una corriente eléctrica suave a través de ésta. La electricidad se incrementa gradualmente hasta que el paciente sienta una ligera sensación de hormigueo. La terapia dura aproximadamente de 10 a 20 minutos y requiere varias sesiones. Los efectos secundarios, aunque son poco comunes, abarcan ampollas y agrietamiento de la piel.
La toxina botulínica tipo A (Botox) está aprobada por la FDA para el tratamiento de la sudoración intensa en las axilas, una afección llamada hiperhidrosis axilar primaria. Pequeñas dosis de toxina botulínica purificada inyectadas debajo del brazo bloquean temporalmente los nervios que estimulan la sudoración. Esta sustancia produce un bloqueo neuronal igual al producido para eliminar las líneas finas y las arrugas de expresión del rostro; actúa como un inhibidor bloqueando las señales químicas que transmiten los nervios que controlan la sudoración, de esta manera se interrumpe porque las glándulas sudoríparas no pueden recibir los estímulos que llegan por los nervios. Esto se demostró al observar que pacientes tratados con infiltración de toxina botulínica para disminuir las arrugas de la frente se producía una disminución significativa de la sudoración en esa zona. Los pacientes que se beneficiando este procedimiento son los que presentan sudoración excesiva en los pies, las palmas de las manos o las axilas lo cual tiene un impacto en su calidad de vida. Es importante que estas personas se encuentren saludables a nivel físico y mental y tener expectativas realistas con respecto a los resultados del tratamiento.
El proceso se realiza de manera ambulatoria y es poco doloroso y consiste en la aplicación de una inyección de toxina botulínica tipo A bajo la piel con una aguja muy fina; la dosis a usar siempre es alta para concentrar el efecto en las zonas de mayor sudoración. Es por esto que previo a la infiltración se realiza una prueba de marcado con yodo y almidón de la zona a tratar poniendo en evidencia con un tinte marrón oscuro las áreas más problemáticas. En la mayoría de los casos se requiere una sola sesión que se repite cada 8 a 12 meses. Los efectos secundarios incluyen dolor en el sitio de la inyección y síntomas similares a la gripe. Si se está pensando en aplicarse Botox en otras áreas de sudoración excesiva, se recomienda hablar con el médico en detalle. El Botox utilizado para el sudor en las palmas de las manos puede causar debilidad leve pero temporal e intenso dolor. Las contraindicaciones serán: terapia conjunta con antibióticos del grupo de los aminoglucósidos y sensibilidad conocida a la toxina.
Una solución de metenamina también puede ayudar a controlar la sudación abundante.
Simpatectomía torácica endoscópica (STE): en casos graves, se puede recomendar un procedimiento quirúrgico mínimamente invasivo, llamado simpatectomía, cuando otros tratamientos fallan. Este procedimiento cierra la señal que le ordena al cuerpo sudar excesivamente y, por lo general, se lleva a cabo en pacientes cuyas palmas de las manos sudan mucho más copiosamente de lo normal. También se puede utilizar para tratar la sudoración extrema de la cara. La STE no funciona igual de bien para aquellas personas con sudoración excesiva en las axilas.
Resultados del tratamiento
Cloruro de aluminio: es posible que inicialmente el paciente necesite utilizarlo de tres a siete veces a la semana, pero después de normalizarse la sudoración, es probable que la persona necesite usarlo únicamente una vez cada una a tres semanas. Si la irritación de la piel es un problema, un médico puede prescribir temporalmente una crema a base de esteroides.
Botox: la inflamación desaparece en unas cuantas semanas. El efecto de una sola inyección puede durar hasta unos cuantos meses y algunos pacientes necesitan inyecciones adicionales.
Iontoforesis: la sudoración se puede reducir después de 6 a 10 sesiones. Después de eso, la persona puede necesitar tratamiento una vez cada una a cuatro semanas.
Ante una sensación de sudoración molesta, se debe consultar si es:
- Sudoración prolongada, excesiva e inexplicable.
- Sudoración acompañada o seguida de dolor o presión en el pecho.
- Sudoración con pérdida de peso.
- Sudoración que se presenta con más frecuencia durante el sueño.
- Sudoración acompañada de fiebre, pérdida de peso, dolor torácico, dificultad para respirar o latidos cardíacos rápidos y fuertes. Estos síntomas pueden ser un signo de una enfermedad subyacente, como hipertiroidismo.
Prevención
Las principales medidas para la sudoración de los pies son:
- Emplear calcetines o medias de materiales naturales: hilo, algodón, lana o medias de seda, que permiten la transpiración.
- Cambiar los calcetines varias veces al día.
- Usar ácido bórico o polvos de talco para regular la sudación.
Dr. Avilio Méndez Flores
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Definición
Es una enfermedad viral transmitida por zancudos. La afección puede ir de forma muy leve a severa, incluso producir encefalitis.
El virus del Nilo Occidental se identificó por primera vez en 1937 en Uganda al este de África.
El virus del Nilo Occidental es un tipo de virus conocido como flavivirus. Los investigadores creen que se disemina cuando un zancudo pica a un ave infectada y luego inocula a una persona.
El primer registro epidémico, sucedió en Israel en 1950-1954 y en 1957. En Egipto y en Francia, la enfermedad del virus del Nilo se registró en caballos por primera ocasión a principios de los años 60. La epidemia más grande y desastrosa que se haya registrado, aconteció al sur de África en 1974, donde se reportaron más de 3,000 casos clínicos.
El inicio del brote más grande que se conoce en Europa fue en la década de los años 90, precisamente en Rumania en el año de 1996, en donde se reportaron 500 casos clínicos, con una tasa de mortandad de aproximadamente el 10%. A fines de octubre de 1999, el virus del Nilo Occidental se identificó como resultado de un brote de encefalitis en el estado de New York. Esta fue la primera vez que se registraron los casos como virus del Nilo en Estados Unidos. La infección se manifestó como una encefalitis en humanos y caballos y ha sido considerada por la comunidad científica como un importante evento en la historia evolutiva del virus.
La presencia del virus del Nilo en Cumaná (Venezuela) fue detectada por investigadores de la Universidad de Carabobo.
Se detectó en la laguna de Patos de Cumaná, en el estado Sucre, pero no se descarta que ya pulule o se traslade pronto a otras regiones del país. Es que, literalmente, el virus del Nilo Occidental viaja con el zancudo culícido del género Mansonia venezuelensis, su agente transmisor.
Etiología
Los zancudos transportan las mayores cantidades del virus a principios del otoño, por lo que hay una máxima incidencia de la enfermedad a finales de agosto y principios de septiembre. El riesgo de padecerla disminuye entonces a medida que el clima se vuelve más frío y los zancudos comienzan a extinguirse.
Aunque muchas personas son picadas por los mosquitos portadores del virus del Nilo Occidental, la mayoría no saben que han estado expuestas. Pocas personas desarrollan formas severas de la enfermedad e incluso ni siquiera notan en absoluto ningún síntoma.
El virus del Nilo Occidental o del Oeste del Nilo esta dado por un virus de la familia Flaviviridae. Este fue aislado en principio en una mujer en estado febril del Distrito de Uganda al Oeste del Nilo, en 1937. Los agentes ambientales como, las inundaciones, las lluvias intensas y las altas temperaturas contribuyen al incremento de las poblaciones de zancudos vectores lo que conlleva como resultado el inicio de los brotes.
Cabe mencionar que el zancudo culex pone sus huevos en aguas estancadas alrededor de las casas y de hecho pueden desarrollarse en cualquier agua estancada por más de cuatro días. Así mismo los zancudos culex son más activos entre el crepúsculo y la aurora cuando el aire está más calmado.
Sin embargo, es posible que estén presentes en cualquier momento del día. El Virus del Nilo Occidental se contrae a través de picaduras de zancudos que se han expuesto al virus por haberse alimentado a través de aves infectadas (principalmente cuervos). La transmisión se produce durante la picadura, aún cuando en estos momentos, la efectividad en su transmisión es bastante baja. El virus no se transmite de persona a persona, ya que el humano es su huésped final y nunca se han dado casos de transmisión directa de las aves a los seres humanos.
El agente transmisor fundamentalmente es el zancudo ornitofílico Culex que se infecta al alimentarse de sangre procedente de un portador infectado, ya sean las aves o el hombre (solo los zancudos hembras pican para conseguir alimento de sangre para sus huevos en cría). El mismo no se contamina con el virus pero puede infectar a su próxima fuente de alimentación. Estos insectos constituyen la línea primaria para la propagación local y por lo general la fuente de los brotes, pero es el ser humano el que incubando el virus lo puede transportar a otras zonas distantes donde al ser picado por un zancudo de esa zona diseminará la infección. Hasta la fecha no existen evidencias de que una persona se infecte del virus debido a la manipulación de aves vivas o muertas. Sin embargo, es recomendable evitar el contacto con éstas u otros animales muertos cuando no se usen guantes o algún otro medio de protección. El virus del Nilo o del Oeste del Nilo, ha surgido nuevamente en los últimos años en algunas de las zonas templadas en Europa, Norteamérica, y se teme que también ahora en México, representando una amenaza a la salud pública, la salud equina y la salud de las aves. Hasta el día de hoy, la manifestación más grave de la infección por este virus, es una encefalitis por lo general, letal en humanos y en caballos, así como también en ciertas aves, tanto domésticas, como salvajes. La reaparición del virus Occidental o del Oeste del Nilo en Estados Unidos, constituye un problema que preocupa considerablemente, debido a que este podría propagarse y radicarse en toda América Central y Sudamérica, como resultado de la fuerte migración de aves infectadas.
Durante la epidemia del Virus del Nilo Occidental en los Estados Unidos de América en el año 2002, unas pocas personas contrajeron el virus a través de transfusiones de sangre y trasplantes de órganos. No obstante, el riesgo de contraer el virus de este modo es bajo.
Los médicos no están seguros si el Virus del Nilo Occidental puede transmitirse de una mujer embarazada a su bebé o de una madre que está lactando a su bebé.
Factores de riesgo
Los posibles factores de riesgo para el desarrollo de un tipo más severo de la enfermedad incluyen los siguientes:
* Afecciones que debiliten el sistema inmunitario, tales como VIH, trasplante de órganos y quimioterapia reciente
* Edad avanzada
* Embarazo
El virus del Nilo Occidental también se puede diseminar por medio de las transfusiones de sangre y trasplante de órganos. Es posible también que una madre infectada le transmita el virus a su hijo por medio de la leche materna.
Las personas con alto riesgo para la infección aguda y de morir son los ancianos, los niños y aquellos con un sistema inmunológico bajo o comprometido como los pacientes de VIH o los que reciben quimioterapia.
La gente con 50 años o mayor, y la gente con sistemas inmunes debilitados tienen mayor riesgo de enfermar de gravedad por causa del Virus del Nilo Occidental. Menos que el 1 % de la gente que se infecta se enferma de gravedad.
La gente que vive en lugares donde el Virus del Nilo Occidental se ha encontrado en humanos, pájaros, caballos o mosquitos tiene riesgo de ser infectados. Sin embargo, incluso en las áreas donde el virus ha sido reportado, es bastante remota la posibilidad de que una persona se enferme por causa de una picadura de zancudo.
Síntomas
El período de incubación es de 2 a 15 días y el período sintomático es de 3 a 6 días.
La enfermedad en el humano es usualmente asintomática (no presenta ningún síntoma) o seudogripal leve que a menudo se conoce como fiebre del Nilo Occidental; mientras que las formas más severas de la enfermedad, que son potencialmente mortales, pueden recibir la denominación de encefalitis o meningitis del Nilo Occidental, dependiendo de qué parte del cuerpo esté afectada.
La enfermedad leve, generalmente llamada fiebre del Nilo Occidental, presenta algunos o todos los síntomas siguientes:
Fiebre de moderada a alta, fatiga, conjuntivitis, náuseas, dolor abdominal y toráxico, cefalea, diarreas, amigdalitis severa y complicaciones respiratorias. En la mitad de los casos aproximadamente ocurre una erupción roseolar que se extiende del tronco a las extremidades y la cabeza.
En algunos pacientes la infección resulta severa y letal.
En los casos de enfermedad más severa, se pueden presentar también los siguientes síntomas y se requiere atención inmediata.
* Confusión o cambio en la lucidez mental
* Pérdida del conocimiento
* Debilidad muscular
* Rigidez en el cuello.
Aproximadamente el 15% de las infecciones de carácter agudo por Virus del Oeste del Nilo llevan al paciente a la muerte o a un daño neurológico permanente. Muchos se recuperan completamente y no ven en esta enfermedad un gran peligro para la salud. La muerte ocurre típicamente entre el 3 - 15% de los casos, sin embargo, el promedio de epidemia hacia este punto indica una tasa de mortalidad exactamente por encima del 10%.
Complicaciones
Las complicaciones a causa de la infección leve por el virus del Nilo Occidental son extremadamente raras.
Las complicaciones a causa de la infección severa por este virus abarcan:
* Daño cerebral permanente * Debilidad muscular permanente (algunas veces similar a la polio) * Muerte
Diagnóstico
Los signos de la infección por el virus del Nilo Occidental son similares a los de otras infecciones virales. Puede no haber hallazgos específicos en un examen físico para diagnosticar la infección por dicho virus.
La debilidad muscular con otros síntomas conexos son signos de la presencia de la infección por este virus.
La forma más precisa de diagnosticar esta infección es con un examen de serología, en el cual se examina una muestra de sangre o líquido cefalorraquídeo para buscar anticuerpos contra el virus.
En raras ocasiones, se puede enviar una muestra de sangre o de LCR a un laboratorio con el fin de realizar un cultivo para evaluar la presencia del virus del Nilo Occidental.
Para obtener un resultado correcto de la presencia del virus en los seres humanos se requieren pruebas de diagnóstico especializadas y la disponibilidad de laboratorios que puedan proveer el soporte de laboratorio mínimo. Los laboratorios de salud estatal, veterinaria y de referencia, deben contar con locales de bioseguridad a nivel 3 con la capacidad para conducir exámenes que identifiquen anticuerpos de flavivirus específicos.
Con el propósito de proporcionar los exámenes iniciales en muestras tanto en animales como en humanos es conveniente establecer las pruebas de inmunoensayos vinculadas a los anticuerpos IgM y IgG (ELISA). Es conveniente que se desarrollen y hagan disponibles en los laboratorios locales la captura de antígenos ELISA para detectar el Virus del Oeste del Nilo y otros arbovirus en pools de zancudos. Un aspecto muy importante es que los laboratorios de referencia y de salud pública deben emplear inmunohistoquímica para detectar el virus en tejidos de autopsia.
Tratamiento
No existe tratamiento específico para la infección por el Virus del Nilo Occidental. Las personas que experimentan síntomas leves usualmente mejoran sin ningún medicamento después de unos pocos días. Las personas con enfermedad grave pueden ser hospitalizadas y les pueden administrar líquidos intravenosos. Pueden requerir estar conectados a una máquina llamada respirador para ayudarles a respirar. Sus médicos también tratarán de impedir que ellos desarrollen otras infecciones como por ejemplo neumonía.
Actualmente no han sido desarrollados antivirales eficaces y no se cuenta con una vacuna comercialmente disponible contra la entidad.
Las investigaciones en estudios clínicos están encaminadas a determinar si la ribavirina, un medicamento antiviral utilizado para tratar la hepatitis C, puede ser de utilidad.
Pronóstico
En general, el pronóstico probable de una infección leve por el virus del Nilo Occidental es excelente.
El pronóstico es más incierto para los pacientes con casos graves de la infección. La encefalitis o la meningitis del Nilo Occidental pueden llevar a daño cerebral y a la muerte y aproximadamente el 10% de los pacientes con inflamación cerebral no sobrevive.
Prevención y Vigilancia:
Las estrategias de control incluyen la vigilancia y el estudio de los zancudos, la fumigación aérea y en tierra. Estas tácticas reducen y controlan a estos transmisores y constituyen la mejor acción cuando tienen lugar cambios alterables en el ambiente como, las temporadas de lluvias, las inundaciones y el incremento inusual de las temperaturas, situación que contribuye rápidamente al incremento de las poblaciones de transmisores del virus. Una forma efectiva y económica para controlar a los zancudos es mediante la reducción de las fuentes de larvas a través de programas de control y disminución local que monitoreen poblaciones de zancudos e inicien controles después de ocurrida la transmisión de la enfermedad. Estos programas también pueden emplearse como la primera línea de la respuesta de emergencia para contrarrestar la enfermedad si ésta ha sido detectada en humanos o animales domésticos. En principio es conveniente permanecer al amanecer, la caída de la tarde y al anochecer en lugares bajo techo y en donde no penetren fácilmente los insectos, pues estos son los horarios típicos de alimentación de los zancudos. Si es necesario salir, debe cubrirse la piel completamente tanto como sea posible y las áreas del cuerpo que queden expuestas deben ser tratadas con repelente contra insectos. Como una precaución extra se deben fumigar con repelente las ropas, ya que los zancudos pueden picar a través de éstas. Debemos señalar que las áreas de alto riesgo son aquellas con clima templado, en las cuales las poblaciones de zancudos pueden proliferar, así como aquellas zonas cercanas a donde se depositan chatarras u objetos inservibles, lugares propicios para la acumulación de agua.
Es necesario insistir que la mejor manera de prevenir la infección por el Virus del Nilo Occidental es disminuir el número de zancudos alrededor de su casa y de su barrio. La siguiente lista muestra unas pocas cosas que usted puede hacer: Deshágase de agua estacada en baños para pájaros, estanques, materas, albercas (piscinas) plásticas, neumáticos viejos y demás lugares donde los mosquitos podrían reproducirse. Los almacenes que venden productos para el jardín tienen productos para impedir que los zancudos se reproduzcan en estanques pequeños. Repare cualquier hendidura en las mallas de las ventanas, porches y patios. Manténgase adentro durante el amanecer, el atardecer y en las primeras horas de la noche. Si sale afuera durante estas horas, use zapatos y medias, pantalones largos y camisa de manga larga. Usar prendas de vestir que le queden holgadas y de color claro es lo mejor. Si sale al aire libre, use un repelente para insectos que contenga DEET. Aplíqueselo de acuerdo con las instrucciones en el rótulo. Hable con su médico antes de usar repelente para insectos en su hijo. Su médico le puede dar más información acerca de qué tipo y potencia de repelente debe usar.
Uso del DEET
El DEET es un producto químico N-Ndiethyl-m-toluamide y es un repelente que puede reducir el riesgo de las picaduras del zancudo. Este producto deberá de ser usado con precaución:
- Manténgalos fuera del alcance de los niños.
- No aplique directamente el DEET a los niños, primeramente aplíquelo en sus manos y después póngaselo al niño.
- Al aplicar DEET, evite la cara y las manos del niño.
- Evite el uso prolongado y excesivo del DEET.
- Aplíquelo solamente en la piel expuesta.
Dr Avilio Méndez Flores
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